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ENERGIA
DEL HIDRÓGENO, MITOS Y REALIDADES
Se
ha propagado la idea de que el hidrógeno será la nueva fuente
primaria de energía que sustituirá a los hidrocarburos dentro
de poco tiempo. Sin embargo, es una fuente secundaria de energía y, para
obtener grandes volúmenes de hidrógeno, se suele quemar grandes
cantidades de hidrocarburos. Pese a todo, el hidrógeno tiene ventajas.
JOSÉ FELIPE OCAMPO TORREA*
Recientemente, en diversas publicaciones y foros, se ha expuesto el tema de
utilizar la energía del hidrógeno. Desgraciadamente, a la opinión
pública se le da la impresión que el hidrógeno será
una nueva fuente primaria de energía que va a sustituir a los hidrocarburos,
al carbón, a la energía atómica o a fuentes alternativas
como fuentes primarias. No es así. El discurso sobre el hidrógeno
como el energético del futuro genera desinformación y alienta
falsas expectativas. El objeto de este breve artículo es resaltar las
bondades y limitaciones del uso de hidrógeno.
Estimo que se debe de iniciar este análisis, con la definición
de que el hidrógeno no es una fuente de energía primaria. El hidrógeno
no existe en forma de hidrógeno libre en el planeta tierra y debe obtenerse
a partir del agua. Para esto es necesario disociar el agua en sus componentes:
hidrógeno y oxigeno. Se requiere utilizar energía para hacerlo.
Una vez obtenido el hidrógeno, éste puede, a su vez, ser convertido
en agua y energía combinándolo nuevamente con oxigeno del aire.
La energía que se requiere para obtener hidrógeno del agua, en
un ciclo ideal, es igual a la energía que se obtiene al recombinar el
hidrógeno con oxigeno para producir agua. Este hecho se sintetiza en
el enunciado científico: nada se crea (ni materia ni energía)
ni nada se destruye, todo se transforma.
En un ciclo real, en cada uno de los pasos necesarios para completar este ciclo,
parte de la energía se degrada y se desperdicia en forma de energía
no recuperable para producir un trabajo útil. (perdidas de calor en los
equipos, eficiencia de los mismos, perdidas por fricción etc.). Esta
ley de la termodinámica se denomina ley de la entropía, y es tan
universal y cierta como la ley de la gravitación universal o de la “gravedad”.
Por tanto, en un ciclo real, la energía consumida en producir hidrógeno
es siempre mayor que la que se obtiene al utilizar el hidrógeno como
combustible en cualquier tipo de maquina. Las maquinas o procesos para obtener
hidrógeno o utilizarlo como combustible no pueden tener eficiencias mayores
de 100%. Si existiera una máquina o proceso con una eficiencia mayor
de 100%, se estaría creando energía de la nada. Esto es contrario
a todas las leyes científicas y solo es aceptado en las teorías
religiosas para explicar la creación del universo.
Actualmente, hay sólo dos tipos de procesos para producir hidrógeno
utilizados y probados a escala industrial, cuyas eficiencias ciertamente pueden
mejorarse, pero nunca llegar al 100%. Los métodos son: electrólisis
del agua y transformación de hidrocarburos, incluido el carbón.
El primer método es utilizado ampliamente en las plantas productoras
de cloro y sosa y el segundo en los procesos de refinación instalados
en casi todas las refinerías o en las plantas petroquímicas, especialmente
en la producción de amoniaco. En México existen plantas de los
dos tipos. Ambos procesos requieren de energía primaria diferente del
hidrógeno.
Entonces ¿cuáles son las verdaderas ventajas de la utilización
del hidrógeno como combustible? ¿Es real que se disminuye la contaminación?
Desgraciadamente, la respuesta es no. La contaminación que se genera
al producir hidrógeno, con cualquiera de las fuentes primarias, se continuará
generando. La ventaja es que podemos producir hidrógeno en localidades
menos sensibles a la contaminación y utilizarlo en localidades más
sensibles. Aunque la contaminación total es mayor, el uso de hidrógeno
permite crearla y “repartirla” en diferentes localidades.
El uso de hidrógeno tiene también la ventaja de que es una forma
de almacenar energía, permitiendo el uso más racional de energías
primarias y especialmente de algunas de las renovables. Por ejemplo, se puede
generar energía eléctrica con energía solar, solamente
durante el lapso del día en que las condiciones lo permiten. La energía
así producida puede parcialmente enviarse a la red de distribución
y parcialmente ser utilizada para producir hidrógeno, mismo que serviría
como combustible para producir energía eléctrica en el periodo
que no se reciba energía solar, es decir, durante la noche.
El hidrógeno también tiene la ventaja de que puede almacenarse
y transportarse. La energía eléctrica no puede almacenarse. Con
la posibilidad de almacenar el hidrógeno, y con mecanismos de producción
de energía eléctrica que ya están desarrolladas, el hidrógeno
puede ser utilizado como combustible para automóviles.
El tema, desde luego, no se puede tratar exhaustivamente en este espacio. El
objetivo de este artículo es simplemente alertar al publico de que el
hidrógeno no es una fuente primaria de energía; que la energía
para producirlo, a partir de fuentes primarias, es mayor que la energía
útil obtenida al usarlo como combustible y que, a pesar de estas desventajas,
su uso abre oportunidades benéficas.
Definitivamente, el hidrógeno es una fuente secundaria de energía
que tiene sus grandes ventajas y, desgraciadamente, sus grandes limitaciones.
No es una panacea ni resuelve el problema energético mundial. Ni siquiera
es un sustituto absoluto de los hidrocarburos o el carbón (ya que, en
un método, se obtiene a partir de ellos). Para resolver los grandes problemas
de producción y provisión de la energía en nuestro planeta,
es necesario investigar otras fuentes primarias de energía. El hidrógeno
no es la solución a estos problemas.
*Laboró
durante 32 años desde pasante hasta niveles gerenciales en las áreas
industrial y de proyectos de ingeniería de Petróleos Mexicanos
(Pemex). Representó a Pemex en Europa y Estados Unidos. Es miembro del
Grupo de Ingenieros Pemex Constitución del 17 (ocampotorrea@terra.com.mx).