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precio del gas natural ayer y hoy, Se
describe el escenario en el año 2000, año de incrementos substanciales
tanto en el precio del gas como en la volatilidad del mismo, y por último,
después de algunas consideraciones sobre el panorama a corto y mediano
plazo, se recomiendan algunos cursos de acción que pueden tomar las empresas
consumidoras para aminorar los efectos financieros y económicos del nuevo
escenario de precios. A principios de la década pasada, los precios del gas natural en México eran determinados por Petróleos Mexicanos (Pemex) y el sector central, con la participación de las secretarías de Estado involucradas en el establecimiento de la política económica del país. Desde mucho antes, durante la época en que el motor de la industrialización –época en la que se registraron las mayores tasas de crecimiento económico– era la sustitución de importaciones, el concepto de renta petrolera descansaba sobre el crudo. Al gas natural –en su mayor parte gas asociado– se le consideraba un subproducto. Así, el precio del gas era prácticamente el mismo en todo el territorio nacional, se facturaba en volumen y el precio por periodos razonablemente largos era bastante estable. Se registraban incrementos menores, consecuencia de bajas tasas de inflación y de modestos volúmenes destinados a la exportación, una vez satisfecha la demanda nacional. No fue sino hasta que el sector público incrementó su déficit fiscal y las deudas públicas interna y externa, y sujetó a las empresas públicas al presupuesto federal (entre ellas a la Comisión Federal de Electricidad, CFE, y a Pemex), que se principió a registrar modificaciones significativas del precio del gas natural. En un esfuerzo por abatir la inflación a través del control de precios, el precio del gas permanecía estable varios años, para después en forma sorpresiva tener incrementos substanciales que afectaban toda la cadena productiva. La industria del gas natural era de una escala muy menor comparada con la actual y el uso del gas era más significativo como materia prima –es decir como insumo en los procesos de transformación (fertilizantes, proceso HyL, petroquímica, etc.)– que como energético. Su uso en los sectores residencial, comercial y de transporte era casi nulo; en los hogares, restaurantes y cocinas industriales se utilizaba solo gas LP. El sistema nacional de ductos estaba diseñado para operar gasolina y crudo. La red de distribución de gas natural era muy incipiente y tenía como premisa fundamental satisfacer los volúmenes de gas requeridos por proyectos industriales específicos (D.F., Monterrey, Puebla, Coatzacoalcos, Guadalajara yposteriormente Lázaro Cárdenas). Esta política de precios, derivada de dificultades estructurales macroeconómicas con incrementos inesperados y substanciales del precio del gas, evitaba la preparación eficiente de proyecciones financieras a largo plazo de proyectos industriales, en los que el precio del gas, como energético o como materia prima, tenía una incidencia significativa en la estructura de costos de producción. Esto obviamente entorpecía los financiamientos de los proyectos. En el corto plazo, debido a la política de control de precios originaba distorsiones productivas y descontrol por la incapacidad, legal y económica, para transmitir estos incrementos en los precios de los productos finales. Los grandes consumidores de gas natural, las empresas que planeaban consumirlo, así como los sectores industriales relacionados con ellas, solicitaron en repetidas ocasiones la implementación de una metodología de precios de mercado, para operar con precios más estables y con niveles de precio más en línea con los precios del competidor externo más cercano, Estados Unidos. Esta solicitud, vista en retrospectiva, resultaba atractiva y bastante coherente. Así pues, no es sino hasta abril de 1991 que se abandona la política discrecional de un precio único de gas y se establece un precio con un netback de importación por Reynosa, punto de importación y o de exportación, se regionaliza el precio del gas en once zonas diferenciadas por costo de transporte y se fija un margen de comercialización del 3.5% con respecto al precio de referencia. En junio del mismo año se redujeron las zonas a ocho y se incorporaron los gastos de importación a las fórmulas de precios de las zonas en que se importaba. En enero de 1992, se cambió la facturación de unidades de volumen (metros cúbicos) a unidades de calor (millones de calorías). En junio se abandona el precio de importación por Reynosa y se relaciona el precio del gas con el Sur de Texas y se aplica una canasta de cotizaciones con el propósito de reflejar el costo de oportunidad del gas. Luego, en 1993, al emitirse en Estados Unidos la Orden No. 636, se ajusta la canasta de cotizaciones de acuerdo a la nueva zonificación con puntos de precios diferentes que reflejaban las nuevas condiciones del mercado. En julio de 1994 se establece una nueva estructura de precios con escenario de equilibrio comercial, utilizando precios de referencia del Sur de Texas, se actualizan las tarifas de transporte y se establecen costos de servicio para base firme, variable, adicional y no contractual. Desde 1995 se utiliza como precios de referencia los índices de Tetco y Valero, ahora PG&E o Houston Ship Channel, menos la base correspondiente, se han incorporado nuevas zonas geográficas de distribución y se ha separado la prestación del servicio de transporte del gas de la compra del mismo. Ahora el transporte es una actividad regulada por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), abierta al sector privado, al igual que la distribución y el almacenamiento. En
resumen, en los años noventa la industria del gas empezó a operar
con un esquema totalmente diferente al de años atrás. Mientras
que anteriormente una sola empresa era responsable de todos los servicios relacionados
con la industria del gas, actualmente, salvo las actividades reservadas por
la Constitución para Pemex, todas las demás actividades operan
con la participación el sector privado. Hasta principios del año 2000, en Estados Unidos se seguían manteniendo los precios de gas relativamente estables (o dicho de otra manera, con volatilidades bastante menores comparadas con las actuales) y además con precios corrientes bajos. Desde luego, había una estacionalidad bastante definida: precios altos en la temporada de extracción (meses fríos) y precios a la baja en la temporada de inyección (meses cálidos). Por su parte en México, después de haber hecho a un lado el esquema de precios fijos discrecionales (lo que se conoce en términos anglosajones como post stamp practice), la industria se encontraba en plena etapa de desregulación (distribuidores locales de gas, precios flotantes con el propósito de reflejar el costo de oportunidad, participación privada en el transporte, etc.). El 2000 fue un año único, con precios continuos a la alza y con volatilidades nunca antes registradas. Mientras que en enero de 1995 el índice de precios a boca de pozo (para todo Estados Unidos) fue de 1.75 dólares por millón de unidades térmicas británicas (USD/Mmbtu) y en mayo de 1.93, para el año 2000 los precios correspondientes fueron de 2.26 y 3.26 respectivamente. El valor de 3.26 en plena temporada de inyección sacudió al mercado, para incrementarse en junio por primera vez a 4.16 y se tomó como un aviso por los consumidores para esperar “lo peor” en la siguiente temporada invernal. Mientras tanto, en México estos avisos pasaron casi desapercibidos. Muchas empresas desconocían los conceptos de netback, de precios de referencia y bastante menos los relativos a coberturas; los términos futuros, opciones y swaps eran totalmente nuevos. Salvo por algunas excepciones, tales como la CFE, la CRE, y desde luego Pemex Gas, instituciones que tradicionalmente siguen al mercado, la mayoría de las empresas se mantuvieron ajenas a estos “avisos”. La CRE, en coordinación con Pemex Gas, ofreció incluso un descuento en el propio precio del gas en el mes de agosto a todos aquellos consumidores que contrataran una cobertura. Los precios en diciembre alcanzaron cifras récord; el índice de precios a boca de pozo fue de 8.12. el correspondiente a gas puesto en ductos 10.29, y el de Sur de Texas (precio de referencia) 5.78; este mismo precio para el siguiente mes, enero de 2001 registró un valor de 9.57. En resumen, el comportamiento del mercado de gas en el año 2000 puede resumirse en dos puntos: -Los precios registrados fueron los mas altos de la década anterior, tanto en el mercado físico, como en el financiero. -Se
inició la volatilidad que ahora es característica del mercado,
los precios spot a boca de pozo alcanzaron un nivel superior a los 10.0 USD/MMbtu
en cuatro días separados; en algunos días este precio se desplomo
mas de un dólar durante el día. De entonces para acá, la historia es conocida. Los precios del gas natural se han mantenido en niveles altos con mucha volatilidad. En lo relativo a suministro, México ha pasado de ser un exportador modesto, a un importador neto. Varias reflexiones pueden hacerse derivadas de este entorno. -A corto plazo no se vislumbra que la volatilidad del gas disminuya, o, que los precios se desaceleren acentuadamente; aun cuando se registrara un descenso, los días de gas a 2.00 USD/MMbtu o menos han pasado a la historia. -A corto plazo, tampoco puede preverse que la metodología para el establecimiento de los precios del gas cambie drásticamente. -A corto plazo, México seguirá siendo un importador neto de gas natural, ya sea vía ductos o vía gas natural licuado. -A
corto plazo, en ausencia de una reforma hacendaria, las posibilidades de establecer
un subsidio en el precio del gas son mínimas. Por lo tanto, a la luz de estas consideraciones, a nivel de empresa, de unidad de producción o de sector industrial, pueden tomarse varios cursos de acción.
PARA MEDITAR... El panorama actual de los energéticos en América del Norte –con una demanda creciente que presiona sobre la oferta y las reservas de gas en la región– parece indicar que, a corto y mediano plazo, los precios del gas no se van a desacelerar. Los días en que el mercado se sacudía con precios de 2.00 USD/MMbtu han quedado atrás, ahora el mercado se sacude con precios de 5, 6 y hasta 8 USD/MMbtu. El margen de utilidad de una empresa puede desaparecer con precios de gas altos en uno o dos meses al año. Todo indica también que la volatilidad va a continuar. Ante
este panorama, las empresas tienen dos alternativas. Una es no hacer nada, pagar
precios de mercado y tratar de trasladar las ineficiencias productivas vía
precios de productos finales, esto es, si el mercado se lo permite. La otra
alternativa es implementar una o varias de los cursos de acción anteriormente
mencionados.
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