Regresar a la lista artículos | Inicio

Planeación del sector energético: método, en vez de improvisación



GERARDO BAZAN NAVARRETE*

En México se nos ha olvidado trabajar con base en los principios fundamentales de la planeación. Al no definir con precisión los conceptos, objetivos y estrategias, se cometen grandes errores en la discusión y promoción de las reformas.


El proceso de planeación de la industria energética se caracteriza por los tiempos largos de maduración de los proyectos (10 años, como mínimo) y las alternativas entre las que se puede elegir, con el objeto de ejecutar las obras que se necesitan para atender las demandas. En ese proceso –que comprende la determinación de estrategias hasta la definición de los proyectos que resulten– se nos ha olvidado trabajar con base en los principios fundamentales de planeación.

Para iniciar la tarea de planeación es necesario tener claros los problemas que se quiere resolver para poder fijar claramente los objetivos que se propone alcanzar a corto, mediano y largo plazo. Como generalmente se nos olvida este principio elemental, pienso que ahí estriba el estancamiento de la reforma energética en México. Hemos olvidado la forma de resolver los problemas, aspecto que nos enseñan en nuestra formación profesional.

En la experiencia de trabajo que he tenido con grupos internacionales de planeación energética, el inicio de las actividades consiste en definir los objetivos y lo que entendemos concada uno de los conceptos con los que se va a trabajar. Al nivel de los conceptos, se cometen errores en la discusión de las reformas que se quiere adoptar.

El caso de Pemex. Por ejemplo, en el caso de Petróleos Mexicanos, se suele decir que es una empresa. Sin embargo, este concepto no es del todo aplicable a Pemex, ya que el fin último de una empresa –organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos– es lograr utilidades. La forma en que se está manejando a Pemex actualmente es como un ente político con fines fiscales y con poco margen de maniobra para su director. Ese ente tiene que cumplir con los lineamientos marcados por la Secretaría de Hacienda, Secretaría de Energía y de la Función Pública, entre otras.

No se ha definido cuál será el futuro de Pemex. La falta de definición de las autoridades ha hecho que no se indique claramente si Pemex seguirá aportando los recursos financieros que necesita el Estado y si esta función se hará con base en una adecuada reforma fiscal –con lo que, de golpe o paulatinamente, dejaría de ser objeto de una indiscriminada ordeña, como lo ha señalado su director general– o bien se convertiría en una empresa con plena autonomía de gestión. Estos elementos son los que se tienen que definir para crear los escenarios que permitan desarrollar los distintos lineamientos buscados por el país y que nos aportarían los elementos básicos de planeación.

Aun sin definir estos elementos, se hace una crítica fuerte en cuanto a que Pemex es ineficiente y mal administrado. Sin embargo, el fondo de sus males son las decisiones políticas erróneas. Los objetivos planteados no están claros ni definidos y ejemplo de ello son los comentarios del secretario de Energía en los que expresa que Pemex no tiene dentro de sus funciones producir electricidad. Las tendencias internacionales indican que las compañías petroleras y eléctricas extranjeras tienden a convertirse en compañías energéticas integradas.

Una comisión de energía. Otro problema de planeación es la falta de una visión integral del sector energético. En el caso del gas natural, las autoridades de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se quejaron de que Pemex no le había comunicado que no contaba con la cantidad de gas que requería. Por el otro lado, las autoridades de Pemex manifestaron que ellos desconocían los planes de expansión del sector eléctrico basados en generar electricidad con centrales de ciclo combinado, asunto que parece increíble.

Este aspecto de falta de coordinación no ha sido contemplado en forma adecuada por la Secretaría de Energía, señalamiento que ha hecho alguna fracción parlamentaria al manifestar la necesidad de crear una comisión de energéticos (o consejo nacional de energía) con el objeto de coordinar la planeación y sobre todo estudiar los problemas a largo plazo, posición que no parece descabellada, con tal de que no incremente la burocracia. Esta comisión tendría como tarea fundamental determinar las directrices de política energética y definir los mecanismos que ligan los lineamientos derivados de las consideraciones a largo plazo con los programas de acción inmediata.

Para la integración de esa comisión de energéticos deben estar considerados los responsables de la planeación de la industria energética nacional, los de la política social y económica del país que manejan los presupuestos, así como representantes del Congreso, la iniciativa privada y sector educativo, y no sólo la Secretaría de Hacienda que ha tomado en sus manos la planeación energética sin tener gente conocedora del tema.

Dentro de los escenarios más importantes a considerar están los que tienen que ver con la demanda de energía que se tiene que satisfacer a futuro, considerando la información sobre los recursos disponibles, así como los desarrollos tecnológicos en este sector. La adecuada desagregación y regionalización debe ser un elemento fundamental con el objeto de tener una perspectiva de las posibilidades de mejorar las eficiencias de utilización de los energéticos y, al mismo tiempo, trabajar en forma coordinada con los organismos de planeación urbana.

Es necesario contar con una adecuada información de nuestros recursos energéticos, ya que en muchas ocasiones hemos escuchado diferentes puntos de vista respecto a las reservas de energía que tenemos. En el caso del gas natural, por ejemplo, sabemos que hay incertidumbre en cuanto al potencial de dicho recurso. Es muy diferente el tener gas o no tenerlo, ya que esta última opción implica la dependencia extranjera que se maneja con diferente óptica económica.

El atraso tecnológico. México tiene que realizar un análisis de su sector energético en el contexto mundial. En el caso de la industria petrolera, este aspecto es analizado en una forma muy acertada por el Dr. Ángel de la Vega en su trabajo “Libre acceso a los recursos y privatización: ¿vía única de modernización de la industrias petrolera” (octubre de 2003).

En este artículo un punto que conviene destacar es el atraso tecnológico. Como lo índica el Dr. De la Vega, hay que replantear los términos de la actividad de los diversos institutos y entidades del sector energético. Por ejemplo, las unidades de planeación de desarrollo tecnológico en Pemex han desaparecido y fueron sustituidas por la Subdirección de Tecnología que depende de la Dirección Corporativa de Planeación que tiene que trabajar en forma coordinada con la Subsecretaría de Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Energía, misma que aún no replantea y analiza muchos aspectos esenciales. Habría que preguntar: ¿por qué se han eliminado dichos grupos de tecnología en las diferentes direcciones de Pemex que fueron elementos clave del proceso de planeación energética?

El aspecto de diagnóstico ha sido elaborado adecuadamente por diferentes personas (Raúl Muñoz Leos, David Shields, Ángel de la Vega, etc.).Un aspecto en que concurren y que hay que destacar es que no hemos aterrizado los planes y programas. La improvisación que se observa en muchas áreas debe eliminarse. La capacitación debe jugar un papel determinante y es un aspecto en que hay descuido y se actúa mal, ya que en muchos casos esta actividad se está dando a compañías extranjeras sin tomar en cuenta que existe una enorme potencial en nuestro país, como son los recursos humanos altamente calificados que han salido de Pemex liquidados o jubilados, las instituciones académicas y los institutos de investigación del sector, entre otros.

En fin, el mensaje de esta nota es mencionar que las herramientas para resolver problemas existen, pero se nos olvidan los principios básicos de cómo resolverlos. Las soluciones existen, pero nosotros los hemos hecho complejos e irresolubles.

RECOMENDACIONES

Se recomienda usar los principios de planeación en la toma de decisiones –lo cual actualmente no ocurre­– definir claramente objetivos y metas, realizar una verdadera planeación a largo plazo, evitando la improvisación, logrando una adecuada coordinación entre Pemex y CFE, y queriendo cambios –es aleccionador el caso español, en el que gobierno y ciudadanos quisieron el cambio, obteniendo logros importantes–. También se requiere una clara colaboración entre el Ejecutivo Federal y el Congreso para realizar los cambios necesarios, condición que tampoco existe en este momento.

* Es profesor titular de matemáticas de la UNAM y coordinador del Centro de Información del Programa Universitario de Energía de la UNAM. Ha trabajado en el sector energético por más de 38 años. Ha representado a México en reuniones internacionales sobre energía. Se ha desempeñado en el Institute dor Applied Systems Analysis, en Viena, Austria. Su última públicación es acerca de la energía y el medio ambiente en la Zona Metropolitana del Valle de México (gbazan@servidor.unam.mx)